Emblema de la ciudad

Emblema de la ciudad
Palacio Municipal de 1888

viernes, 15 de julio de 2011

La Palabra, medio de comunicación

San Pedro desde sus inicios vio nacer a los hijos que se destacarían como bravos defensores de la palabra a través de los medios gráficos, como también cobijo y adoptó a muchos inmigrantes que lograron responder a la necesidad del pueblo que quería y quiere saber de que se trata. El listado de los medios es bastante extenso. Todos se volcaban a dar a conocer los sucesos más relevantes de la época: diarios, revistas alimentaban las calles de la ciudad con noticias, cumpleaños, casamientos, poesías, eventos sociales, políticos, deportivos, religiosos, policiales, culturales, artísticos. (La Tribunita, Sarmiento, Cabo sueltos, La Gaceta, Juventud, El Pueblo, Iris, La Palabra, Siluetas, La Opinión de San Pedro, La Voz del Pueblo, El Mercurio, entre tantos otros que quedan en el tintero y La Opinión, El diario, el Imparcial que se mantienen vigentes.



La Palabra

En la calle Olivera Cesar 41, aún perdura en el tiempo la vieja casona que mucho tuvo que ver con las noticias de la ciudad.
Una casona que se debilita con la decadencia de su edificio, pero no decae en su gente el recuerdo de La Palabra, periódico independiente fundado por el periodista local Eduardo García Corti en 1922, teniendo su sede en Ayacucho 73, como tampoco olvidar a los que pasaron por el lugar como es el caso de José Bechari Arcuri, apodado “El loco” por preferir las ideas a las cosas materiales, heredero periodístico del fundador, quien día a día mantenía tres funciones, periodista, tipógrafo e impresor, conservando siempre el espíritu bohemio que volcaba en La Palabra, periódico que solían decirle la sábana sanpedrina.
Caracterizado por su dureza ante el soborno, inflexible, buscador de la verdad y virtudes, plasmándolas en el trabajo diario.
En esa vieja casona que muchos se detienen a observar su frente distinguido, marcado por el paso de los años pero que no pierde originalidad, aún con olor a tinta y papel Arcuri dirigía, construía de forma artesanal poniéndole toda su pasión a ese medio que llegaría a las calles de la ciudad, resistiéndose a los cambios, a la tecnología que traía aparejada el paso de los años 70, luchando a dos manos para sostener sus principios liberales y la defensa del pueblo que lo cobijó hasta el 28 de Mayo de 1986 cuando a la muerte tampoco le alcanzó La Palabra para no llevárselo a los 77 años.

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